Copala, pueblo colonial con sabor a Pay de Plátano

Este domingo 30 de Septiembre los habitantes de Copala nuevamente reafirman su tradición culinaria en el Segundo Festival del Pay de Plátano

Lidia Mondragón

Un poblado pintoresco, con callejuelas empedradas donde aún existen las casonas que recuerdan el auge minero en la época colonial hoy es un remanso enclavado en la Sierra Madre Occidental, donde sus habitantes se aferran a revivirlo invitando al visitante a disfrutar de sus patios, casas y restaurantes en típicos desayunos y comida campirana  bajo la degustación especial del Pay de Plátano.

El delicioso postre es una tradición de los habitantes de Copala con más de 60 años.

Una base de galleta con crema pastelera, plátano, chantilly y ralladura de coco tostada se ha convertido en un nuevo atractivo para re impulsar este sitio de belleza natural e importancia histórica.

Este es el segundo año consecutivo que se impulsa como festival, dentro del programa  Comunidades Turísticas Sustentables de la Secretaria de Turismo de Sinaloa.

Y es que, la falta de actividad económica ha provocado que muchos habitantes se vayan. Hoy sólo hay unas 50 familias que no rebasan más de las 250 personas.  La finalidad es redescubrir la historia que guarda este poblado, que vio florecer la riqueza del Marqués de Pánuco y  de otros acaudalados explotadores de yacimientos que se asentaron en Copala para estar cerca de las minas de oro y plata.

El año pasado, la primer Feria del Pay de Plátano generó tanta asistencia de visitantes que no alcanzaron los 200 pays que se realizaron para la ocasión. Siendo un domingo, hubo más visitantes que en un día de crucero turístico.

Los habitantes ofrecieron sus desayunos habituales machaca, huevo, frijoles, queso fresco tortillas hechas a mano, eso si todo prácticamente orgánico. Un sabor que sólo se tiene en las cocinas del campo, donde lo fresco y natural es el distintivo de calidad.

Este domingo 30 de Septiembre, visite Copala sólo a 65 kilómetros de Mazatlán y disfrute  también de las gorditas rellenas, las empañadas de calabaza y de las diferentes variedades del pay de plátano.

El programa Comunidades Turísticas Sustentables busca reactivar la economía de los pueblos de Sinaloa, como es el caso de Copala y últimamente La Noria que domingo a domingo ya son más de 60 familias que en microempresas se están viendo beneficiadas con el tianguis artesanal y gastronómico en la plazuela.

Este fin de semana se promueve con mayor intensidad Copala para que sus habitantes confíen en que la reanimación turística es posible y se han preparado con mayor número de platillos y alimentos para ofrecer al visitante desde las 8 de la mañana.

En Copala se disfrutará de  un pueblo muy limpio, con sus casas de techos de teja en dos aguas, con pórticos floridos y patios llenos de frutales donde las aves revolotean y comen los frutos maduros que sobran para tan pocos habitantes.

Sus callejuelas que suben y bajan conducen a todos lados, su plazuela  con kiosco y que da frente a la iglesia de San José. Edificada entre 1940 y 1745 con un estilo barroco y ornamentada con altares neoclásicos bañados en oro y pinturas antiguas.

En estos días de lluvias, el agua de los arroyuelos se convierte en una hermosa melodía que cruza por veredas y veneros que salen al paso por todas partes. El arroyo el Socavón se conduce por una de las orillas. Sus rocas filtran a su paso el agua que se convierte en cristalina en cada cascada y que llama a los visitantes a disfrutar de su sensación refrescante en el charco de Santana.

Hay otros sitios de interés como la tienda de las máscaras, donde el artesano Alejandro Rodríguez elabora máscaras de piel  en diferentes diseños con pieles curtidas de res, cerdo, cabra y hasta pescado.

El museo de arte sacro se encuentra al interior de la iglesia y el museo de minería está calles arriba, además al caminar por las serpenteadas calles se podrán conocer  las leyendas de las viejas casonas de la época de la colonia.

El Chef neoyorkino David González, radicado hace más de 13 años en Copala y el artesano Alejandro Rodríguez Ríos señalan que el año pasado en la primer Feria del Pay de Plátano se tuvo una asistencia de unos 500 visitantes; y esperan que este año sea mucho superior sobre todo para que los habitantes del pueblo regresen y encuentren nuevamente una actividad económica que le regrese la vida al lugar.

 

 

 

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